Kenneth Pike y la polémica emic-etic
Kenneth Pike y la polémica emic-etic
El que lo hizo, y quien trató de darle contenidos al idealismo y al relativismo lingüístico
norteamericano fue Kenneth Pike. Este es posterior a los otros autores que mencionamos. Tal es así que sus obras más importantes son de principios y mediados de la década del 50. Tengamos en
cuenta que Whorf, por ejemplo, muere en 1941; Sapir había muerto en 1939. A Pike se debe
también una de las distinciones más polémicas de la antropología reciente. En Pike se originan
algunas de las discusiones más violentas y todavía no acabadas, no solamente en la antropología
norteamericana, sino también en el resto del mundo, como las que giran en torno a la alternativa
entre las estrategias emic y las etic. Tengamos también en cuenta que Pike no es solamente lingüista o antropólogo, sino que está
relacionado estrechamente con el trabajo misionero del Instituto Lingüístico de Verano (ILV). Esta
institución se dedica primordialmente a la difusión de la Biblia entre pueblos ágrafos, mediante un
trabajo que tiene su culminación anual durante el verano en el hemisferio norte, es decir, en la época
de las vacaciones académicas. Es en ésta época cuando todos los allegados al Instituto realizan su aproximación más intensa a las distintas culturas, y al mismo tiempo que van documentando las sociedades y lenguas y van componiendo mejor las articulaciones de estos lenguajes para llegar a
traducir la Biblia mediante los mismos, van practicando una enseñanza bilingüe que versa casi
exclusivamente en asuntos bíblicos.
Se trata de una organización pastoral y editorial sumamente poderosa, que tiene acceso a
varios centenares de grupos aborígenes, y que se caracteriza por elegir los enclaves más apartados y
más difíciles de estudiar del mundo etnográfico. El Instituto Linguistico de Verano tiene sus avanzadas, por ejemplo, en Nueva Guinea o en la Amazonia peruana. Si un etnólogo pretende tener acceso
a un grupo étnico bajo la tutela del ILV (como por ejemplo los bora de la Amazonia Peruana) lo más
probable es que tenga que negociar su ingreso con la delegación del instituto.
Kenneth Pike es uno
de los que formulan los fundamentos metodológicos del Instituto Linguistico de Verano. Estos tienen que ver con la idea del relativismo lingüístico y con la necesidad de estudiar las culturas desde
dentro, que después vamos a caracterizar.
Pike define dos modalidades contrapuestas de ciencia (él dice "dos puntos de vista distintos") para abordar los fenómenos culturales: el punto de vista etic estudia desde fuera la conducta de
un sistema particular; el punto de vista emic, en cambio, lo hace desde dentro. Ambos términos se
derivan de la lingüística, donde la fonética constituye el estudio "objetivo" de los sonidos del lenguaje, mientras que la fonémica (el apelativo americano de la fonología) analiza más bien la forma
en que los sonidos se usan, subjetivamente, para diferenciar significaciones.
Pike presenta las características de ambos enfoques en un cuadro de oposiciones:
1. Intercultural / específico. En enfoque etic considera varias lenguas o culturas a la vez; el enfoque emic aborda típicamente una sola lengua o cultura. Esta es una reformulación del principio del particularismo cultural, fuertemente opuesto a las comparaciones interculturales.
2. Unidades disponibles de antemano / unidades determinadas durante el análisis. Las unidades y clasificaciones etic, basadas en muestreos o en investigaciones previas, existen antes de que se realicen los estudios particulares. Las unidades emic, en cambio, se deben establecer una vez iniciada la investigación; es preciso descubrirlas y no predecirlas. Es éste un componente que denota la inclinación empirista del idealismo, el cual supone que las categorías válidas para el análisis de un fenómeno son inherentes a él y no se pueden ni se deben construir.
3. Creación de un sistema / descubrimiento de un sistema. La organización etic de un esquema intercultural puede ser creada por el analista; la estructura emic de un determinado sistema debe ser descubierta. Esta oposición es la misma que los lingüistas llamaron el contraste entre el abracadabra (hocus pocus) y la verdad de Dios (God's Truth). En el abracadabra el estudioso saca de la galera el orden que describe, lo construye, aún sin darse cuenta que lo hace. En la verdad de Dios, no hace más que descubrir lo que está verdaderamente en la realidad. El contraste se asemeja al que media entre racionalismo y empirismo: en el primero "la realidad" es construida conforme a una teoría y un punto de vista; en el segundo, descubierta "tal cual es".
4. Concepción externa / concepción interna. El punto de vista etic presupone una mirada exterior, extraña a la naturaleza de lo que se estudia; las descripciones emic brindan una concepción interior, con criterios escogidos dentro del sistema.
5. Plan externo / plan interno. Un sistema etic puede ser establecido por criterios o planes lógicos cuya pertinencia es ajena al sistema que se está estudiando. El descubrimiento del sistema emic requiere la inclusión de criterios pertinentes al funcionamiento interno del sistema mismo.
6. Criterios absolutos / criterios relativos. Los criterios etic se consideran a menudo absolutos, directa y objetivamente mensurables; los criterios emic se relacionan con las características peculiares al sistema, son relativos a él.
7. No integración / integración. La concepción etic no requiere que se conciba cada unidad como parte de un conjunto más amplio. La visión emic considera que cada unidad funciona dentro de un conjunto estructural más amplio, en una jerarquía de unidades y conjuntos.
8. Igualdad y diferencia como medido / Igualdad y diferencia como sistemático. Dos unidades son éticamente distintas cuando las mediciones instrumentales así lo demuestran. Las unidades son émicamente distintas cuando provocan respuestas diferentes de la gente que actúa dentro del sistema.
8. Datos parciales / datos totales. Los datos etic se obtienen en un primer momento en base a información parcial. En principio, los criterios emic requieren que se conozca el sistema total con el cual se relacionan y del cual toman su significación.
9. Presentación preliminar / presentación final. Los datos etic permiten tener acceso inicial al sistema, y dan resultados provisionales y tentativos. El análisis o presentación final, sin embargo (y siempre según Pike), debe darse en unidades emic.
La caracterización de Pike, evidentemente, hace agua por todas partes. Muchas veces no se sabe con certeza si la distinción se refiere a "puntos de vistas" diferenciales (el de la cultura nativa versus el del etnógrafo), a "criterios" contrapuestos (y en tal caso, ¿criterios de qué?), al origen de los datos (Pike habla de datos emic y etic) o al de los conceptos que se utilizan en su análisis. Esta ambigüedad ha causado que etnólogos muy sutiles en otros respectos, utilizaran la distinción equivocadamente. Lévi-Strauss, por ejemplo, remite la distinción a niveles perceptivos, llegando a decir cosas tales como que "la naturaleza de las cosas es de origen emic, y no etic" (cf. La Mirada Distante, ed. Argos-Vergara, 1984, pp.140-141). Todo el proyecto de Pike es intrínsecamente ambiguo y de una inquietante superficialidad. Los problemas fundamentales no han sido siquiera insinuados; él no aclara, por ejemplo, si los datos emic han de estar integrados a un marco de hipótesis etic, o si por el contrario corresponde construir un diseño investigativo íntegramente emic. En ambos casos sería preciso que alguien especificara cómo hacerlo, ya que resulta por lo menos dudoso que una ciencia diseñada para satisfacer inquietudes intelectuales siempre necesariamente etic pueda ser resuelta mediante conceptos (o procedimientos, o datos, o lo que fuere) emic. Muchas veces se pretende salvar la idea de una ciencia emic haciéndole decir a Pike cosas que él no ha dicho, dado que lo que ha escrito es, desde el punto de vista epistemológico, más bien deplorable. Pero la semblanza de Pike es la que acabamos de ver. La mayor parte de sus juicios son idealizaciones a priori que no se basan en ninguna demostración; cuando él dice, por ejemplo, que los estudios emic conducen a una comprensión del modo como se construye una lengua o cultura, "no como una serie de partes separadas, sino como un todo compacto", confía implícitamente en que los hablantes de una lengua o los actores de una cultura dispongan de los elementos conceptuales necesarios como para dar cuenta de esa globalidad, como para ordenar o articular la comprensión de su lengua o su cultura desde dentro. Es ostensible que ese no es el caso, y la exploración cognitivista lo demostró hasta el hartazgo. Cuando a fines de los 60 se trató de fundamentar émicamente la descripción de las culturas, los resultados variaron entre lo desastroso y lo trivial. Como veremos en el punto siguiente del programa, los conceptos nativos necesarios para integrar los diversos dominios culturales o lingüísticos "en un todo compacto" brillaron por su ausencia, por la sencilla razón de que los nativos no son ni lingüistas ni antropólogos, ni tienen por qué poseer en su conciencia las respuestas a las preguntas contingentes que nuestras ciencias formulan. Para apreciar mejor las arbitrariedades de Pike, propongo pensar por un instante que ustedes son informantes caracterizados de su propia lengua o cultura. Es obvio que, antes de adquirir formación académica específica, ninguno de ustedes (ninguno de nosotros) posee una visión conexa y global de la lengua o la cultura, capaz de poner al descubierto sus resortes esenciales. Eso ya lo han documentado el marxismo, el psicoanálisis y el estructuralismo, que acabaron con la perspectiva ingenua de considerar que las claves de lo real se hallaban al alcance de la conciencia y del sentido común. El psicoanálisis pone en crisis la suficiencia de la conciencia como vehículo de la comprensión. La conciencia aparentemente no es suficiente para comprender algo que se diría está incorporado al hombre y que es fácil de comprender como es su propio pensamiento, sus propios procesos psíquicos. Freud puso de manifiesto que lo más importante de los fenómenos de la mente humana está más allá del alcance de la conciencia, y que es incluso necesario romper lo que se percibe fenomenológicamente para poder llegar a lo esencial. Cualesquiera sean los aspectos cuestionables del psicoanálisis (y yo creo que son muchos), la concepción psicoanalítica del inconsciente permanece como uno de sus contribuciones valederas. El marxismo afirmaba aproximadamente lo mismo con respecto a lo que podríamos caracterizar como la concepción ideológica. La concepción que una persona, miembro de una cultura o de una sociedad, tiene de las relaciones sociales, por de pronto, y de las relaciones de producción más específicamente, no son las de estas relaciones tal como son en la vida real, sino tal como son a través de un reflejo, de una ideología, de una elaboración, que no necesariamente corresponde a los hechos. Es decir, existe toda una tradición de crítica del conocimiento, que está dada por el marxismo y el psicoanálisis, independientes entre sí, pero en alguna medida coincidiendo en lo esencial, que tendríamos que dejar de lado si quisiéramos adoptar con alguna mínima consistencia el esquema de Pike. La postura emic tiene que ver muchísimo con lo que ha sido la fenomenología antropológica en este país, y con lo que es la antropología fenomenológica en buena parte del mundo. Todas estas tendencias, opuestas en general a la teorización, parten de una base que es, más o menos explícitamente, mero empirismo. Para Kenneth Pike existe un sistema dentro de una cultura o de una lengua que debe ser descubierto. Ese sistema no puede ser construido por un estudioso o por una persona exterior a ese sistema, sino que se descubre viéndolo desde dentro. Eso es entonces la "verdad de Dios": consiste en evitar imponer un patrón desde fuera, y encontrar ese patrón o ese orden en los hechos que se están examinando. El papel del estudioso es ínfimo, si no nulo: encontrar lo que ya está allí. Casi todos los idealistas norteamericanos son partidarios, en antropología y en lingüística, de lo que se ha dado a conocer entonces como "verdad de Dios", y que en ciertas manifestaciones de la fenomenología norteamericana, sobre todo de la antropología, se ha revelado como una especie de empirismo trascendental, ligado explícitamente a la fenomenología como corriente filosófica. A este esquema hay que verlo en el contexto en el que esta teoría, o esta forma de concebir tanto la lingüística como antropología, se origina.
En lo antropológico, Pike estaba batallando contra el comparativismo, contra la escuela de Murdock, y desde el punto de vista lingüístico contra la escuela de Bloomfield. Estas distintas escuelas, en sus respectivas disciplinas, podríamos decir que eran los enfoques dominantes en el momento en que Pike establece esa distinción entre emic y etic a mediados de la década del 50. Y Pike concede a estos principios de distinción entre emic y etic la suficiente dimensión como para presentarlos no solamente como una técnica o una metodología lingüística o antropológica, sino como una visión capaz de brindar una especie de ciencia unificada, o la posibilidad de la unificación de la ciencias, por lo menos de las ciencias sociales. Las ciencias humanas, la historia, la sociología, la antropología, según Pike, iban a quedar en algún momento subsumidas bajo el punto de vista emic. En algún momento se iba a reconocer que cada cultura, cada sociedad, cada lengua, cada período histórico, solamente podrían ser comprendidos en sus propios términos, poniendo entre paréntesis, para emplear una metáfora fenomenológica, todos los conocimientos o todos los supuestos previos que lleva el estudioso de occidente académicamente formado. Hay que admitir que este enfoque tiene, a primera vista, cierto grado de plausibilidad. Reconocer el conocimiento nativo como tal es, sin duda alguna, un componente esencial de toda investigación. En principio parece ser necesario para comprender una cultura convertirse en una especie de actor nativo, comprenderla desde dentro. El método de la observación participante, aunque se origina en un marco etic como lo ha sido el estructural-funcionalismo, es un precedente del emicismo. El problema es si es verdad que los actores culturales tienen una comprensión global y completa de su propia cultura, que es lo que aquí se nos está diciendo. El dilema es hasta qué punto cada uno de nosotros, por ejemplo, tiene una comprensión cabal de la lengua que habla como sistema y como objeto de conocimiento, porque a fin de cuentas de lo que se trata es de hacer ciencia. ¿En qué medida el que usa una lengua conoce objetivamente, y sabría explicitar y explicar los mecanismos que pone en marcha para hablar, para manejar esa lengua? Lo mismo se puede decir de los fenómenos culturales. ¿Hasta qué punto cada miembro de una cultura es antropólogo de su propia cultura? ¿Poseemos todos nosotros una visión organizada, coherente, totalizadora, como la que supuestamente deberíamos tener desde un punto de vista emic, en tanto actores culturales de una cultura?
1. Intercultural / específico. En enfoque etic considera varias lenguas o culturas a la vez; el enfoque emic aborda típicamente una sola lengua o cultura. Esta es una reformulación del principio del particularismo cultural, fuertemente opuesto a las comparaciones interculturales.
2. Unidades disponibles de antemano / unidades determinadas durante el análisis. Las unidades y clasificaciones etic, basadas en muestreos o en investigaciones previas, existen antes de que se realicen los estudios particulares. Las unidades emic, en cambio, se deben establecer una vez iniciada la investigación; es preciso descubrirlas y no predecirlas. Es éste un componente que denota la inclinación empirista del idealismo, el cual supone que las categorías válidas para el análisis de un fenómeno son inherentes a él y no se pueden ni se deben construir.
3. Creación de un sistema / descubrimiento de un sistema. La organización etic de un esquema intercultural puede ser creada por el analista; la estructura emic de un determinado sistema debe ser descubierta. Esta oposición es la misma que los lingüistas llamaron el contraste entre el abracadabra (hocus pocus) y la verdad de Dios (God's Truth). En el abracadabra el estudioso saca de la galera el orden que describe, lo construye, aún sin darse cuenta que lo hace. En la verdad de Dios, no hace más que descubrir lo que está verdaderamente en la realidad. El contraste se asemeja al que media entre racionalismo y empirismo: en el primero "la realidad" es construida conforme a una teoría y un punto de vista; en el segundo, descubierta "tal cual es".
4. Concepción externa / concepción interna. El punto de vista etic presupone una mirada exterior, extraña a la naturaleza de lo que se estudia; las descripciones emic brindan una concepción interior, con criterios escogidos dentro del sistema.
5. Plan externo / plan interno. Un sistema etic puede ser establecido por criterios o planes lógicos cuya pertinencia es ajena al sistema que se está estudiando. El descubrimiento del sistema emic requiere la inclusión de criterios pertinentes al funcionamiento interno del sistema mismo.
6. Criterios absolutos / criterios relativos. Los criterios etic se consideran a menudo absolutos, directa y objetivamente mensurables; los criterios emic se relacionan con las características peculiares al sistema, son relativos a él.
7. No integración / integración. La concepción etic no requiere que se conciba cada unidad como parte de un conjunto más amplio. La visión emic considera que cada unidad funciona dentro de un conjunto estructural más amplio, en una jerarquía de unidades y conjuntos.
8. Igualdad y diferencia como medido / Igualdad y diferencia como sistemático. Dos unidades son éticamente distintas cuando las mediciones instrumentales así lo demuestran. Las unidades son émicamente distintas cuando provocan respuestas diferentes de la gente que actúa dentro del sistema.
8. Datos parciales / datos totales. Los datos etic se obtienen en un primer momento en base a información parcial. En principio, los criterios emic requieren que se conozca el sistema total con el cual se relacionan y del cual toman su significación.
9. Presentación preliminar / presentación final. Los datos etic permiten tener acceso inicial al sistema, y dan resultados provisionales y tentativos. El análisis o presentación final, sin embargo (y siempre según Pike), debe darse en unidades emic.
La caracterización de Pike, evidentemente, hace agua por todas partes. Muchas veces no se sabe con certeza si la distinción se refiere a "puntos de vistas" diferenciales (el de la cultura nativa versus el del etnógrafo), a "criterios" contrapuestos (y en tal caso, ¿criterios de qué?), al origen de los datos (Pike habla de datos emic y etic) o al de los conceptos que se utilizan en su análisis. Esta ambigüedad ha causado que etnólogos muy sutiles en otros respectos, utilizaran la distinción equivocadamente. Lévi-Strauss, por ejemplo, remite la distinción a niveles perceptivos, llegando a decir cosas tales como que "la naturaleza de las cosas es de origen emic, y no etic" (cf. La Mirada Distante, ed. Argos-Vergara, 1984, pp.140-141). Todo el proyecto de Pike es intrínsecamente ambiguo y de una inquietante superficialidad. Los problemas fundamentales no han sido siquiera insinuados; él no aclara, por ejemplo, si los datos emic han de estar integrados a un marco de hipótesis etic, o si por el contrario corresponde construir un diseño investigativo íntegramente emic. En ambos casos sería preciso que alguien especificara cómo hacerlo, ya que resulta por lo menos dudoso que una ciencia diseñada para satisfacer inquietudes intelectuales siempre necesariamente etic pueda ser resuelta mediante conceptos (o procedimientos, o datos, o lo que fuere) emic. Muchas veces se pretende salvar la idea de una ciencia emic haciéndole decir a Pike cosas que él no ha dicho, dado que lo que ha escrito es, desde el punto de vista epistemológico, más bien deplorable. Pero la semblanza de Pike es la que acabamos de ver. La mayor parte de sus juicios son idealizaciones a priori que no se basan en ninguna demostración; cuando él dice, por ejemplo, que los estudios emic conducen a una comprensión del modo como se construye una lengua o cultura, "no como una serie de partes separadas, sino como un todo compacto", confía implícitamente en que los hablantes de una lengua o los actores de una cultura dispongan de los elementos conceptuales necesarios como para dar cuenta de esa globalidad, como para ordenar o articular la comprensión de su lengua o su cultura desde dentro. Es ostensible que ese no es el caso, y la exploración cognitivista lo demostró hasta el hartazgo. Cuando a fines de los 60 se trató de fundamentar émicamente la descripción de las culturas, los resultados variaron entre lo desastroso y lo trivial. Como veremos en el punto siguiente del programa, los conceptos nativos necesarios para integrar los diversos dominios culturales o lingüísticos "en un todo compacto" brillaron por su ausencia, por la sencilla razón de que los nativos no son ni lingüistas ni antropólogos, ni tienen por qué poseer en su conciencia las respuestas a las preguntas contingentes que nuestras ciencias formulan. Para apreciar mejor las arbitrariedades de Pike, propongo pensar por un instante que ustedes son informantes caracterizados de su propia lengua o cultura. Es obvio que, antes de adquirir formación académica específica, ninguno de ustedes (ninguno de nosotros) posee una visión conexa y global de la lengua o la cultura, capaz de poner al descubierto sus resortes esenciales. Eso ya lo han documentado el marxismo, el psicoanálisis y el estructuralismo, que acabaron con la perspectiva ingenua de considerar que las claves de lo real se hallaban al alcance de la conciencia y del sentido común. El psicoanálisis pone en crisis la suficiencia de la conciencia como vehículo de la comprensión. La conciencia aparentemente no es suficiente para comprender algo que se diría está incorporado al hombre y que es fácil de comprender como es su propio pensamiento, sus propios procesos psíquicos. Freud puso de manifiesto que lo más importante de los fenómenos de la mente humana está más allá del alcance de la conciencia, y que es incluso necesario romper lo que se percibe fenomenológicamente para poder llegar a lo esencial. Cualesquiera sean los aspectos cuestionables del psicoanálisis (y yo creo que son muchos), la concepción psicoanalítica del inconsciente permanece como uno de sus contribuciones valederas. El marxismo afirmaba aproximadamente lo mismo con respecto a lo que podríamos caracterizar como la concepción ideológica. La concepción que una persona, miembro de una cultura o de una sociedad, tiene de las relaciones sociales, por de pronto, y de las relaciones de producción más específicamente, no son las de estas relaciones tal como son en la vida real, sino tal como son a través de un reflejo, de una ideología, de una elaboración, que no necesariamente corresponde a los hechos. Es decir, existe toda una tradición de crítica del conocimiento, que está dada por el marxismo y el psicoanálisis, independientes entre sí, pero en alguna medida coincidiendo en lo esencial, que tendríamos que dejar de lado si quisiéramos adoptar con alguna mínima consistencia el esquema de Pike. La postura emic tiene que ver muchísimo con lo que ha sido la fenomenología antropológica en este país, y con lo que es la antropología fenomenológica en buena parte del mundo. Todas estas tendencias, opuestas en general a la teorización, parten de una base que es, más o menos explícitamente, mero empirismo. Para Kenneth Pike existe un sistema dentro de una cultura o de una lengua que debe ser descubierto. Ese sistema no puede ser construido por un estudioso o por una persona exterior a ese sistema, sino que se descubre viéndolo desde dentro. Eso es entonces la "verdad de Dios": consiste en evitar imponer un patrón desde fuera, y encontrar ese patrón o ese orden en los hechos que se están examinando. El papel del estudioso es ínfimo, si no nulo: encontrar lo que ya está allí. Casi todos los idealistas norteamericanos son partidarios, en antropología y en lingüística, de lo que se ha dado a conocer entonces como "verdad de Dios", y que en ciertas manifestaciones de la fenomenología norteamericana, sobre todo de la antropología, se ha revelado como una especie de empirismo trascendental, ligado explícitamente a la fenomenología como corriente filosófica. A este esquema hay que verlo en el contexto en el que esta teoría, o esta forma de concebir tanto la lingüística como antropología, se origina.
En lo antropológico, Pike estaba batallando contra el comparativismo, contra la escuela de Murdock, y desde el punto de vista lingüístico contra la escuela de Bloomfield. Estas distintas escuelas, en sus respectivas disciplinas, podríamos decir que eran los enfoques dominantes en el momento en que Pike establece esa distinción entre emic y etic a mediados de la década del 50. Y Pike concede a estos principios de distinción entre emic y etic la suficiente dimensión como para presentarlos no solamente como una técnica o una metodología lingüística o antropológica, sino como una visión capaz de brindar una especie de ciencia unificada, o la posibilidad de la unificación de la ciencias, por lo menos de las ciencias sociales. Las ciencias humanas, la historia, la sociología, la antropología, según Pike, iban a quedar en algún momento subsumidas bajo el punto de vista emic. En algún momento se iba a reconocer que cada cultura, cada sociedad, cada lengua, cada período histórico, solamente podrían ser comprendidos en sus propios términos, poniendo entre paréntesis, para emplear una metáfora fenomenológica, todos los conocimientos o todos los supuestos previos que lleva el estudioso de occidente académicamente formado. Hay que admitir que este enfoque tiene, a primera vista, cierto grado de plausibilidad. Reconocer el conocimiento nativo como tal es, sin duda alguna, un componente esencial de toda investigación. En principio parece ser necesario para comprender una cultura convertirse en una especie de actor nativo, comprenderla desde dentro. El método de la observación participante, aunque se origina en un marco etic como lo ha sido el estructural-funcionalismo, es un precedente del emicismo. El problema es si es verdad que los actores culturales tienen una comprensión global y completa de su propia cultura, que es lo que aquí se nos está diciendo. El dilema es hasta qué punto cada uno de nosotros, por ejemplo, tiene una comprensión cabal de la lengua que habla como sistema y como objeto de conocimiento, porque a fin de cuentas de lo que se trata es de hacer ciencia. ¿En qué medida el que usa una lengua conoce objetivamente, y sabría explicitar y explicar los mecanismos que pone en marcha para hablar, para manejar esa lengua? Lo mismo se puede decir de los fenómenos culturales. ¿Hasta qué punto cada miembro de una cultura es antropólogo de su propia cultura? ¿Poseemos todos nosotros una visión organizada, coherente, totalizadora, como la que supuestamente deberíamos tener desde un punto de vista emic, en tanto actores culturales de una cultura?